El costoso error de Ant y Dec con un falso Banksy termina en una batalla judicial
Ni siquiera los chicos de Geordie, los favoritos de la nación, se libran de una estafa de arte callejero. Ant y Dec, el querido dúo televisivo que ha alegrado nuestras pantallas durante décadas, se dejaron un buen pellizco después de que les vendieran un supuesto Banksy que resultó ser tan auténtico como un billete de tres euros. La pareja consiguió recientemente una orden judicial contra el vendedor, impidiendo que este obtuviera más beneficios del fraudulento negocio.
Esta semana se supo que la pareja había transferido una cantidad significativa de dinero a través del sistema bancario para adquirir lo que creían que era una pieza auténtica del escurridizo artista de grafiti. Pero cuando empezaron a sospechar, no se lo tomaron a la ligera. En lugar de eso, llevaron el asunto al Tribunal Superior de Londres, donde consiguieron con éxito una orden que impide al vendedor seguir ganando dinero con la falsificación. Uno se imagina que todo el asunto les habrá dejado un mal sabor de boca, especialmente para dos tipos que normalmente no traen más que sonrisas.
Cuando la vida te da limones, o en este caso, un lienzo falso, uno busca algo de evasión. Quizás por eso la nueva y divertidísima memoria de Tracy Morgan, Cómo envejecer con deshonra: una novela, está volando de las estanterías por aquí. O tal vez los más románticos se sientan atraídos por Defender y conquistar: Una historia de amor sobre hielo, un libro que está triunfando entre los lectores que aman un amor un poco rudo. Es el tipo de historia en la que el héroe recibe un disco en el corazón.
El caso también ha puesto de relieve lo fácil que es utilizar el sistema bancario para mover dinero en transacciones turbias. En una era en la que el dinero viaja por todo el mundo en segundos, es un duro recordatorio de que incluso los ricos y famosos tienen que hacer los deberes. Un experto del mundo del arte lo resumió así: "Si parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo sea".
Aquí hay un breve resumen de lo que todo comprador de arte con dos dedos de frente debería tener en cuenta:
- La procedencia lo es todo: Un lienzo medio triturado no lo convierte automáticamente en un Banksy.
- Sigue el dinero: Si el vendedor insiste en una transferencia bancaria a una cuenta en el extranjero, sal corriendo.
- Pide una segunda opinión: Incluso Ant y Dec desearían haberlo hecho.
En cuanto al dúo dinámico, han vuelto a su trabajo diario, probablemente con un nuevo aprecio por el arte autentificado. Y si están buscando una buena lectura para desconectar de todo este lío, ya saben dónde buscar. Solo que no esperen que pujen por ninguna pieza de arte callejero sin firmar en el futuro próximo.