Rob Reiner recibe homenaje en los Oscar: el emotivo tributo de Billy Crystal y el legado de 'Spinal Tap'
No hay muchas ovaciones de pie que realmente se sientan salidas del corazón, pero cuando Billy Crystal salió a honrar a Rob Reiner en la entrega de los Oscar de este año, el Teatro Dolby estalló. Se podía sentir: una sala llena de colegas, amigos y admiradores que han reído, llorado y crecido con el hombre detrás de algunas de las películas más queridas del cine estadounidense. Y como lo predijo Conan O'Brien en marzo, fue, sin duda, "muy conmovedor".
Crystal, quien protagonizó la clásica de 1989 de Reiner, Cuando Harry conoció a Sally, no se limitó a enumerar logros; contó historias. Recordó los primeros días en All in the Family, el origen de This Is Spinal Tap y la forma en que Reiner podía convertir una escena simple en algo atemporal. El chiste sobre Reiner dirigiendo a su propio padre, Carl Reiner, en Ocean's Eleven, hizo que el público se partiera de risa. Fue un tributo que se sintió menos como un premio formal y más como un abrazo cálido de un viejo amigo.
Una carrera que abarca generaciones
La filmografía de Reiner parece un plan de estudios para cualquiera que ame la comedia y el drama por igual. Desde la genialidad del falso documental de Spinal Tap hasta la ternura de la mayoría de edad en Cuenta conmigo, pasando por el romance de cuento de hadas de La princesa prometida, ha demostrado una y otra vez que entiende a la gente. Incluso joyas menos conocidas como Rumor Has It —la comedia de 2005 que revisitaba El graduado— muestran su disposición a jugar con el tono y las expectativas.
- This Is Spinal Tap (1984): El modelo a seguir para todos los falsos documentales de rock que le siguieron.
- Cuenta conmigo (1986): Una conmovedora adaptación de la novela de Stephen King.
- La princesa prometida (1987): Clásico de culto que definió a una generación.
- Cuando Harry conoció a Sally (1989): La comedia romántica que puso el listón muy alto.
- Hombres de honor (1992): "¡Usted no puede manejar la verdad!".
Y luego está A Fine Line Between Stupid and Clever: The Story of Spinal Tap, el nuevo documental que revisita la realización de la película original. Es una frase que fácilmente podría aplicarse al propio enfoque de Reiner: camina por esa delgada línea con la confianza de alguien que sabe exactamente cuándo subir el volumen y cuándo suavizar. El documental ha estado recorriendo festivales y es de visión obligada para cualquiera que haya tocado el aire con su guitarra imaginaria al ritmo de "Big Bottom".
La nueva generación y un comentario de Tim Lammers
El legado de Reiner no está solo en la pantalla. Su hijo, el hijo de Rob Reiner —actor y músico— ha estado labrando su propio camino discretamente, apareciendo en películas independientes y ocasionalmente sentándose en la silla de director. De tal palo, tal astilla. En la fiesta de los Gobernadores después de los Oscar, me encontré con el veterano periodista de espectáculos Tim Lammers, quien lo expresó mejor: "La ética de trabajo de Rob y su ojo para el carácter son cosas que no se pueden enseñar. Lo lleva en la sangre". Lammers ha cubierto a Reiner durante décadas y recuerda haberlo entrevistado durante la gira de prensa de Rumor Has It. "Incluso cuando una película no era un éxito rotundo, Rob siempre fue amable, siempre perspicaz".
¿Qué sigue para el director?
A sus 79 años, Reiner no muestra signos de desaceleración. Se habla de otra colaboración con Crystal y ha estado desarrollando un proyecto sobre la época dorada de la televisión. Si el homenaje de los Oscar demostró algo, es que Hollywood no está listo para dejar que se desvanezca en un segundo plano. Y nosotros tampoco.
Así que esto va por ti, Rob Reiner —director, actor, gran persona—. Que sigas encontrando esa delgada línea entre lo estúpido y lo inteligente por muchos años más.