Pontevedra: fútbol, bronca callejera y la historia de Rubén Domínguez que te pondrá la piel de gallina
Si hay algo que nunca falta en esta ciudad es carácter. A Pontevedra no le gusta andarse con medias tintas. Este fin de semana lo ha vuelto a demostrar: un día animas al Pontevedra Club de Fútbol en un partido de infarto, al siguiente te encuentras con una pelea multitudinaria en pleno centro, o te topas con una historia de esas que te agarran del pecho y no te sueltan. Aquí los que seguimos el pulso de la calle no hemos parado de echar humo, y yo he estado con la libreta en una mano y el café en la otra para contarte lo que de verdad importa.
La bronca de Loureiro Crespo: tres al bote
Empezamos por lo feo, que también es parte del pulso diario. La noche del sábado se armó una buena en la calle Loureiro Crespo. Según me cuentan los del bar de la esquina (que lo ven todo desde sus ventanales), varios grupos empezaron a gritarse, luego a empujarse y, en menos de lo que tarda en derretirse un granizado, ya estaban volando sillas de terraza. El resultado: tres detenidos. La Policía Local llegó en un santiamén y puso orden, pero el escándalo se sintió en media ciudad. Si paseabas por esa zona como a las diez de la noche, te habrías encontrado con una escena que ni en las películas. Lo bueno es que no hubo heridos graves, solo algún que otro moretón y mucha vergüenza ajena.
Zamora vs Pontevedra: el fútbol que acelera corazones
Cambiemos de tema. Porque si hay algo que une a esta tierra más que el pulpo y el albariño, es el balón. El Pontevedra Club de Fútbol viajó a Zamora para jugar un partidazo de Primera Federación. Y no les voy a mentir: el césped estaba que ardía. Los nuestros salieron a dar guerra, con esa garra que solo se explica cuando el ascenso empieza a oler a gloria. El Zamora no lo puso nada fácil, pero el Pontevedra demostró oficio y corazón. Hubo momentos de tensión máxima, algún susto en el área propia y una afición desplazada que no paró de rugir. No les doy el resultado porque quiero que lo vivan como yo: con el móvil en la mano y el alma en un puño. Pero les adelanto que el ambiente fue de playoff, de esos que se recuerdan décadas después.
Rubén Domínguez: rendirse, levantarse, seguir
Y ahora, si me lo permiten, suelten el periódico un momento. Porque llega la historia que merece un capítulo aparte. Hablo de Rubén Domínguez. Quizá el nombre no les suene como el de un futbolista, pero su historia es mucho más grande que un gol en el minuto 90. Rubén es de esos tipos que la vida ha puesto a prueba hasta el límite. Él mismo lo ha contado estos días, y sus palabras se me quedaron grabadas a fuego: “Voy a rendirme, levantarme y seguir”. Y lo ha hecho. No sé si han visto su mirada. Esa mezcla de cansancio y acero. Tras un golpe tras otro, Rubén decidió que no, que no iba a ser la estadística de nadie. Se cayó, sí. Se rindió, también. Pero luego se levantó. Y ese “luego” es lo que marca la diferencia entre los que sobreviven y los que viven de verdad. Les juro que cuando le oí decir aquello de “no hay fracaso si sigues intentándolo”, me hizo saltar las lágrimas. Porque en Pontevedra estamos llenos de ejemplos de lucha, pero el suyo se lleva la palma.
Tres noticias, una misma ciudad
Esto es Pontevedra. Una ciudad que cabe en un paseo, pero que en un fin de semana te da fútbol de altura, bronca callejera con detenidos y una lección de humanidad. Por eso la quiero. Por eso llevamos años contándola y nunca se repite. Así que ya saben: si el domingo les duele la cabeza después de tanto partido y tanto jaleo, piensen en Rubén. Él se levanta. Nosotros también.
- Fútbol: El Pontevedra CF lucha como nunca en Primera Federación.
- Sucesos: Tres detenidos tras una pelea multitudinaria en Loureiro Crespo.
- Superación: Rubén Domínguez le enseña al mundo que rendirse está sobrevalorado.
Y usted, ¿qué historia se lleva este fin de semana? Yo me quedo con la de Rubén. Pero no me pierdan de vista, que esto no ha hecho más que empezar. Pontevedra siempre tiene algo que contar. Y aquí estaré para contarlo.