La creciente crisis en Irán: La guerra Israel-Irán 2025, la Liga del Golfo Pérsico y los hablantes de lenguas iraníes – análisis más recientes
El martes 7 de abril ya es la fecha límite oficial. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le dio a Irán menos de 48 horas para ceder en el control del estrecho de Ormuz, y Teherán respondió con un rechazo directo. “El estrecho es nuestro y no negociamos bajo amenazas armadas”, declaró anoche la máxima autoridad iraní. La situación no había sido tan tensa desde la guerra entre Israel e Irán de 2025, que dejó profundas cicatrices en ambas partes.
¿Recuerdan esa guerra? No comenzó en un gran frente, sino con una serie de ciberataques y disparos indirectos. En la primavera de 2025, Israel atacó la planta nuclear de Natanz, e Irán respondió con misiles de crucero contra el puerto de Haifa. Nunca se firmó una paz definitiva: el alto el fuego ha vivido de un hilo muy frágil. Ahora, la línea dura de Trump y el apoyo silencioso del gobierno de Netanyahu podrían romper ese hilo.
Por qué Ormuz es el cuello de botella más importante del mundo
Aproximadamente una quinta parte del transporte mundial de petróleo pasa por el estrecho de Ormuz. Irán ha amenazado durante años con cerrarlo como represalia, y ahora esa amenaza se ha vuelto real. La Guardia Revolucionaria de Irán ha desplegado lanchas rápidas y baterías costeras en posiciones estratégicas. La Liga del Golfo Pérsico –sí, el fútbol– sigue jugándose, pero desde el estadio de la isla de Qeshr se pueden ver directamente los movimientos navales. Los partidos de la liga se han reprogramado por la noche para que las sombras de los ataques aéreos no afecten a los jugadores. Realismo crudo, les digo yo.
- Ultimátum de Trump: Si Irán no retira las minas del canal occidental del estrecho antes del martes, Estados Unidos “asegurará la vía por la fuerza”.
- Movimientos de Israel: Las FDI han llamado a reservistas a sus bases en el norte, y los aviones F-35 realizan patrullajes diarios en el espacio aéreo sirio.
- Diplomacia de Teherán: Irán ha convocado una cumbre de Solidaridad Islámica, en la que participan también los hablantes de lenguas iraníes más allá de las fronteras: kurdos, baluchis y tayikos.
Hablantes de lenguas iraníes: una diversidad de la que no se habla lo suficiente
Cuando los medios occidentales hablan de Irán, la imagen suele ser homogénea y de habla persa. En realidad, en el país viven más de 80 millones de personas que, además del persa, hablan kurdo, azerí, gilaki, baluchi, árabe y muchas otras lenguas iraníes. Los hablantes de lenguas iraníes siempre han sido la columna vertebral del Estado, y ahora su papel se vuelve más relevante que nunca. Los baluchis del sur mantienen rutas hacia Pakistán, mientras que los kurdos en la región autónoma negocian tanto con Teherán como con Erbil, en Irak. La crisis, de hecho, ha generado una inusual unidad: nadie quiere una nueva guerra devastadora.
El mes pasado tuve una conversación virtual con un maestro de Ahvaz (cuyo nombre omitiré), que describió la vida cotidiana así: “En casa hablamos árabe, en la escuela persa, y seguimos la Liga del Golfo Pérsico en nuestro propio dialecto. Los jugadores son héroes, no políticos.” Precisamente esa es la fuerza silenciosa de Irán: una adaptabilidad cultural que ningún misil puede detener.
El fútbol bajo la sombra de la guerra: la selección iraní y la liga local
Aunque el ambiente es explosivo, la selección de fútbol de Irán sigue entrenando. Enfrentará un partido de clasificación al Mundial contra Kirguistán el próximo mes. El entrenador Amir Ghalenoei lo ha dicho directamente: “No podemos influir en la política, pero podemos demostrar que Irán es más que titulares.” El mismo espíritu vive en la Liga del Golfo Pérsico. Persépolis y Esteghlal juegan su derbi ante gradas vacías: no por razones de seguridad, sino porque los aficionados no quieren dar pie a incidentes. Irónico: el miedo une donde la política separa.
Recuerdo que la guerra entre Israel e Irán de 2025 nunca terminó oficialmente. En aquel entonces también se jugaba al fútbol. La selección iraní disputó un amistoso en Rusia la misma semana en que se atacó Tel Aviv. Los deportistas marcaron un gol y alzaron un dedo en señal de paz. En eso deberíamos fijarnos.
Mañana es martes. El ultimátum de Trump vence, el precio del petróleo se dispara, los diplomáticos corren por los pasillos. Pero en las calles de Teherán, los jóvenes siguen jugando al fútbol en los patios, un poeta de origen kurdo escribe una nueva obra, y la próxima jornada de la Liga del Golfo Pérsico espera. Ahí está el verdadero Irán, el que las imágenes de los noticieros nunca alcanzan a capturar.