John Travolta cumple 72 años y obtiene la licencia para pilotar un jet Bombardier: el icono del cine nunca deja de sorprender
Justo cuando crees que John Travolta ya lo ha hecho todo, saca otro as bajo la manga... o mejor dicho, del hangar. El legendario actor estadounidense acaba de soplar 72 velas y, como si una carrera llena de éxitos no fuera suficiente, ha decidido regalarse un nuevo hito: la licencia de piloto para jets Bombardier. Sí, has leído bien, ahora también puede pilotar los business jets más codiciados. Pero vayamos por partes.
Nacido en Englewood, Nueva Jersey, Travolta no es solo una estrella de cine, sino un auténtico apasionado de la aviación. Ha acumulado miles de horas de vuelo y posee una flota de aviones que haría palidecer de envidia a una pequeña aerolínea. Y ahora, a los 72 años, esta nueva certificación demuestra que su hambre de cielos (y de retos) está lejos de saciarse. Mientras muchos a los setenta piensan en la jubilación, él se la juega y añade una titulación de alto nivel a su ya impresionante currículum como aviador.
De Tony Manero a piloto: las caras de un mito
Es imposible resumir en pocas líneas la carrera de John Travolta. Desde sus inicios en Fiebre del sábado noche, donde enseñó al mundo entero a moverse al ritmo de la música disco, hasta los papeles más maduros y complejos. Precisamente el otro día, casualmente, en un canal español repusieron ese clásico absoluto, y volver a verlo con su traje blanco fue como un viaje a los años 70. Pero Travolta nunca se ha limitado a un solo género: ha bailado, disparado, llorado y hecho reír, siempre con ese carisma que pocos poseen.
¿Quién olvida al icónico Vincent Vega en Pulp Fiction de Quentin Tarantino? ¿O el alucinante transformismo en Cara a cara (Face/Off), donde él y Nicolas Cage se intercambian literalmente las caras? Hablando de Cage, el dueto entre ambos en esa película es legendario: Travolta interpreta al terrorista Castor Troy que se "pone en la piel" del agente Archer (Cage), y viceversa. Un juego de espejos que mantuvo pegados a la pantalla a millones de espectadores, regalando a los fans un enfrentamiento épico entre dos gigantes. ¿Y cómo no mencionar su papel más humano y conmovedor en Ladder 49 (Héroes bajo fuego)? Aquí Travolta es el capitán Mike Kennedy, mentor de un joven recluta (Joaquin Phoenix), en una de las películas más sinceras sobre el mundo de los bomberos. Una interpretación que muestra su lado más profundo y paternal.
La fiebre Travolta: entre imitadores y mitos perdurables
Hay quien intenta imitarlo, quien siempre lo ha soñado. Los imitadores de John Travolta son una categoría inagotable: en los 70 todos querían tener sus pasos de baile, en los 90 su camisa negra y el pendiente en Pulp Fiction, y hoy... bueno, hoy igual sueñan con tener su licencia de vuelo. Bromas aparte, Travolta es uno de esos actores que ha marcado generaciones, capaz de reinventarse sin perder jamás ese aura de "tipo duro con corazón de oro". Desde el fenómeno disco hasta el resurgir tarantiniano, pasando por la comedia y la acción, siempre ha dejado huella.
- 1977: Fiebre del sábado noche lo convierte en un icono global, y aún hoy la película se repone en televisión con gran éxito.
- 1994: Pulp Fiction lo relanza como actor de culto, regalándole una segunda juventud artística.
- 1997: Cara a cara lo enfrenta a Nicolas Cage en un thriller de acción inolvidable, donde ambos se "roban" la cara mutuamente.
- 2004: Ladder 49 (Héroes bajo fuego) le brinda uno de los papeles más intensos de su carrera, el de un capitán de bomberos dispuesto a todo.
- 2026: A los 72 años, obtiene la licencia para jets Bombardier: un nuevo capítulo en su vida como aviador, que se suma a sus titulaciones anteriores.
Y mientras él sigue volando alto (literalmente), nosotros no podemos dejar de desearle feliz cumpleaños y agradecerle todos los personajes que nos ha regalado. Quién sabe si su próximo papel será precisamente el de un piloto excepcional. Quizá inspirado en su propia vida. Una cosa es segura: John Travolta nunca deja de hacernos soñar, ya sea en la pista de baile o entre las nubes. Y nosotros, como buenos españoles, no podemos sino levantar la copa y decir: ¡felicidades, comandante!