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Oración de hoy... ¿Cómo elegir tu recompensa de los tesoros de los últimos diez días de Ramadán?

Estilo de vida ✍️ عمر السعدي 🕒 2026-03-12 04:49 🔥 Vistas: 4
Un fiel eleva sus manos en súplica durante las noches impares de Ramadán

Aquí estamos, inmersos en la atmósfera de los últimos diez días de Ramadán, esas noches de las que siempre oímos hablar a nuestros padres y abuelos sobre sus secretos, pero que cada vez que entramos en ellas sentimos cierta incertidumbre. ¿Qué noches son estas en las que buscamos la Noche del Destino? Y lo más importante, ¿qué decimos en ellas? Hoy os traigo un recorrido por las oraciones más famosas que recita la gente en estos días benditos, desde la Oración del Pacto hasta la Oración de la Súplica, pasando por las oraciones del amanecer que otorgan al corazón una claridad sin igual.

Lo que hace especiales estos días es que todo adquiere un sabor diferente. Incluso elevar las manos en súplica tiene un impacto único en el último tercio de la noche. Una de las preguntas que más escucho de la gente, ya sea de la zona oriental o incluso de Neged, es: "¿Qué oración repito? Quiero una oración que me conceda el bien de este mundo y el otro". Y ahí reside la cuestión, la oración no es solo repetir palabras; la oración es un estado espiritual al que debes entrar con una intención sincera.

¿Por qué buscamos específicamente la Oración del Pacto y la Oración de la Súplica?

Si entras en cualquier reunión en Twitter o incluso en las tertulias actuales, notarás que toda la atención se centra en oraciones con un gran peso histórico y espiritual. Tomemos, por ejemplo, la Oración del Pacto. Esta oración tiene un estatus especial entre la gente porque está vinculada a la lealtad y la conexión con la gran causa. Lo que impulsa a una persona a recitarla en estas noches es la sensación de renovar un pacto de fe con su Señor y con el Imam de su tiempo, y todos anhelamos ser de sus seguidores. Es una oración que infunde en el alma una firmeza asombrosa y me recuerda el ambiente de las mezquitas abarrotadas en las noches impares, con el Imam recitando las oraciones y los asistentes repitiendo con devoción.

Por otro lado, la Oración de la Súplica tiene un público muy amplio. Es una forma hermosa de implorar a Dios, donde nos acercamos a Él mediante las criaturas más amadas por Él, mediante Sus nombres y atributos, y mediante los profetas y los santos. En los mercados, antes del atardecer, la gente está ocupada con los dátiles y el agua, pero en las mezquitas y en los hogares, vemos a las familias recitando la Oración de la Súplica entre lágrimas, como si buscaran el camino más corto para que sus plegarias sean respondidas.

La oración de la mañana: empezar el día con una luz excepcional

No descuidéis la oración de la mañana en estos días, especialmente después de la oración del alba. Hay una gran diferencia entre quien se despierta y comienza su día con un estado de ánimo normal, y quien lo inicia con la oración de la mañana que protege su persona y su sustento. Personalmente, me encanta la oración de la mañana transmitida de la Gente de la Casa, porque me da la sensación de que mi día está bajo la lupa divina. Imagina decir: "Oh, Dios, cualquier gracia que haya amanecido conmigo o con cualquier otra criatura Tuya, proviene solo de Ti". Estas palabras cambian tu perspectiva sobre todo lo que te llega durante el día, ya sea trabajo, sustento o incluso un encuentro casual con un amigo.

Y para ser honestos, no toda la gente puede comprometerse con oraciones largas, por eso los más allegados recomiendan leer las alabanzas matutinas breves extraídas de la oración de la mañana completa, y concentrarse en ciertos pasajes que sientes que hablan directamente a tu realidad. Estos días son una oportunidad para probar, aunque sea una vez, a leerla con reflexión; sentirás una energía positiva que te acompañará durante todo el día, incluso si estás ayunando y necesitas vitalidad.

La oración de Kumayl: la magia de las noches impares

No podemos pasar por alto las noches de los viernes o las noches impares de Ramadán sin detenernos en la oración de Kumayl. Conozco a personas que añoran la noche del viernes solo por esta oración. La oración de Kumayl tiene su propio ritual. Su comienzo es de perdón y súplica, su parte central de imploración y esperanza, y su final de entrega y recogimiento. La historia de la oración en sí misma encierra una lección, pues es una oración que Kumayl aprendió del Imam Ali ibn Abi Talib (la paz sea con él), y contiene tanta sabiduría que me hace detenerme en cada frase y sentir que yo soy el destinatario.

En las noches impares, especialmente las noches 23, 25 y 27, la gente busca una forma de hablar con su Señor en el momento del descenso divino. Ves los husayniyyas y las mezquitas abrir sus puertas, y los fieles recitan la oración de Kumayl al unísono, y la escena conmueve los corazones. Es como si dijéramos: "¡Oh, Señor!, estos son nuestros pecados y esta es nuestra condición, apiádate de nuestra debilidad". Es una oración que te enseña cómo dialogar con tu Señor, cómo reconocer tu falta y cómo anhelar Su misericordia.

¿Cómo elegir tu oración en estas noches?

El asunto no se limita a oraciones específicas, pero os he preparado una lista con las más leídas:

  • Oración del Pacto: Ideal para quien desea renovar el vínculo y la firmeza en los principios.
  • Oración de la Súplica: Excelente para quien busca una respuesta rápida e implora mediante la Gente de la Casa.
  • Oración de la mañana: Apropiada para la protección diaria y para regular la energía del día.
  • Oración de Kumayl: Imprescindible en la oscuridad de la noche, especialmente los viernes y las noches impares.

Al final, recordad que lo que se requiere es un corazón humilde. La oración no son meras palabras que recitamos; la oración es un momento de conexión excepcional. Elevad vuestras manos en estos diez días, y pedid a Dios el bien de este mundo y del otro. No os olvidéis de vuestras familias, ni de vuestros hermanos en Palestina, Sudán y en cada rincón donde los musulmanes sufren. Que Dios nos conceda a todos llegar a la Noche del Destino y participar de su bien y bendición.