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Meg Ryan: La reina de las comedias románticas, su valiente batalla contra la salud y el momento de los Oscar que la trajo de vuelta

Entretenimiento ✍️ Sarah Thompson 🕒 2026-03-14 14:56 🔥 Vistas: 1

Si creciste en los 90, Meg Ryan era, básicamente, la definición de romance en la pantalla. ¿Esa icónica escena en la cafetería de Cuando Harry encontró a Sally? Todos la hemos citado alguna vez. Por eso, cuando volvió a salir en conversaciones recientemente —gracias a un momentazo en los Oscar y a unas declaraciones muy sinceras sobre su salud—, nos llegó al alma. Pongámonos al día con la que fue la novia de América, porque, colega, la mujer ha pasado por unas cuantas.

Meg Ryan en una reciente aparición pública mostrando una leve cojera debido a la artritis

El guiño de los Oscar que nos hizo remover por dentro

Seguro que te llegó el revuelo de los Premios Oscar 2026. No fue solo por los grandes premios; fue el homenaje al director Rob Reiner lo que hizo que todos sacaran los pañuelos. Verle homenajeado, con todos esos clips clásicos de This Is Spinal Tap, La princesa prometida y, por supuesto, Cuando Harry encontró a Sally, nos recordó la época dorada de las comedias románticas. Y no se puede mencionar esa película sin pensar en Meg. Fue como si toda la sala recordara de repente por qué nos enamoramos de ella: esa chispa, ese tempo, esa encantadora naturalidad de la chica de al lado.

El problema de salud al que se enfrenta con entereza

Pero últimamente, cuando salen fotos de Meg, no siempre se habla de sus películas. Ha habido mucho revuelo con su aspecto, y ella ha sido sorprendentemente franca al respecto. La actriz de 64 años ha estado lidiando con osteoartritis, lo que ha afectado genuinamente a su forma de andar —quizá notes una leve cojera en fotos recientes—. Básicamente, ha mandado callar a los cotillas de la prensa rosa, dejando claro que los cambios no se deben a una obsesión de Hollywood por los estiramientos faciales, sino al proceso muy real, y a veces doloroso, de envejecer. Es un recordatorio de que nuestros ídolos de la pantalla también tienen las articulaciones que crujen y los achaques del resto de los mortales.

Más allá de la etiqueta de reina de la comedia romántica: sus otros trabajos

Porque siempre pondremos Tienes un e-mail un domingo lluvioso, la carrera de Meg siempre ha tenido más capas. Para los que rebuscan en los contenedores de DVD (y sí, aún veo copias de Doors (DVD) por ahí en tiendas de segunda mano), encontraréis papeles más oscuros y extraños. Proyectos como The Nothing Man y Beneath This Mask demostraron que nunca se conformó con ser la rubia mona. Ha estado trabajando tranquilamente a su manera, poniéndose detrás de la cámara y eligiendo historias que le interesan, en lugar de perseguir el taquillazo.

¿Qué hay en la pila de clásicos para rever?

Si el homenaje de los Oscar te llevó a buscar tu vieja colección, no eres el único. Ha habido un aumento real de gente que compra la edición en disco de Cuando Harry encontró a Sally (WS) de MGM —probablemente porque las plataformas de streaming van y vienen, pero un clásico se queda en tu estantería. Aquí tienes algunos títulos esenciales de Meg Ryan que todo el mundo debería tener en su colección:

  • Cuando Harry encontró a Sally: El modelo a seguir. La obra maestra de Rob Reiner. Sigue siendo perfecta.
  • Algo para recordar (Sleepless in Seattle): La que demostró que te puedes enamorar con una llamada de radio nocturna.
  • Tienes un e-mail: La esencia del Nueva York de los 90, con esa nostalgia de internet por marcación telefónica.
  • The Doors (DVD): Un cameo salvaje en la épica de Oliver Stone que muestra su lado más transgresor.

El veredicto: sigue siendo nuestra reina

Miremos, Meg Ryan ya no es la treintañera risueña fingiendo un orgasmo en una delicatessen. Ninguno de nosotros es quien era hace tres décadas. Pero verla navegar por este capítulo —con una cadera fastidiada, un corte de mangas a los rumores de cirugía y el legado perdurable de una película que acaba de recibir una ovación en pie en el Dolby Theatre— hace que la aprecies aún más. Es real, es humana y, sinceramente, eso es mucho más atractivo que cualquier portada de revista retocada con Photoshop.