La era de Adam Sandler en Netflix: De 'Happy Gilmore' a 'Niños grandes' y más allá
Si últimamente has estado navegando por Netflix, seguro que te ha aparecido esa cara conocida: Adam Sandler está en todas partes. ¿Y sabes qué? A mí personalmente me parece genial. El tío que nos hizo reír con Happy Gilmore y emocionarnos con Funny People ha vuelto con fuerza, y esta vez viene con toda la familia.
La sociedad de Sandler con Netflix ha sido un matrimonio perfecto en el cielo de la comedia. Desde que firmó ese acuerdo millonario, ha sacado de todo, desde comedias locas de viajes por carretera hasta dramedias conmovedoras. Pero el último rumor que corre por ahí es sobre Roommates, un nuevo proyecto de Netflix del que todo el mundo habla, no solo por lo divertida que es, sino porque actúa su hija, Sadie Sandler, junto a Chloe East. La película capta esa intimidad extraña e intensa de las amistades de primer año de universidad, y puedes apostar a que Adam ha puesto de su parte para darle ese tono tan suyo, gamberro pero tierno. Es como ver una peli de Sandler a través de una mirada más joven, y la verdad es que funciona.
Por supuesto, no se puede hablar de Sandler sin quitarse el sombrero ante los clásicos. ¿Os acordáis de Niños grandes? Esa película es como una cápsula del tiempo de la comedia de mediados de los 2000, con Sandler y su panda (Chris Rock, David Spade, Kevin James) haciendo el tonto y partiéndonos de risa. Es el tipo de película que pones cuando necesitas reírte sin pensar. Y luego está Ocho noches locas, su musical animado de Janucá que se ha convertido en un clásico navideño para toda una generación. Vale, es rara, pero también es Sandler en estado puro: dulce, zafia y sorprendentemente musical.
Pero retrocedamos un poco. Para mí, Happy Gilmore fue donde la leyenda realmente despegó. Esa película es el Sandler de los 90 en su máximo esplendor: un jugador de hockey reconvertido en golfista con un genio que podría arrasar un campo. Es llena de frases para el recuerdo, es ridícula y sigue estando igual de vigente hoy. Luego llegó Funny People, donde Sandler demostró que podía hacer algo más que tonterías. Trabajando con Judd Apatow, interpretó a una versión de sí mismo, un cómico famoso enfrentándose a su mortalidad, y fue sincero, honesto y divertidísimo en todos los sentidos.
Lo que me encanta de la etapa actual de Sandler en Netflix es cómo mezcla todas estas épocas. Tenemos el humor más simple, los momentos emotivos y ahora le da un altavoz a la nueva generación. Roommates se siente como un paso de testigo, pero no os preocupéis, Sandler no se va a ninguna parte. Sigue siendo el mismo tío que puede hacer una película sobre un chico de los recados o un cantante de bodas y hacer que la recordemos durante décadas.
Si te apetece un maratón de Sandler, aquí tienes un pack básico para empezar:
- Happy Gilmore – La que lo empezó todo (para la comedia deportiva, al menos).
- Niños grandes – Comedia de colegas en estado puro.
- Ocho noches locas – Perfecta para esas rarezas navideñas.
- Funny People – Para cuando quieres a un Sandler con más profundidad.
- Roommates – La visión de la nueva generación sobre el humor marca de la casa.
Así que brindemos por Adam Sandler: el tío que lleva más de tres décadas haciéndonos reír y no muestra signos de querer parar. Ya sea reestrenando clásicos o soltando nuevas joyas en Netflix, demuestra que la comedia, cuando se hace bien, nunca pasa de moda.