Meghan Markle y el príncipe Harry celebran la Pascua con Archie y Lilibet: así son sus tradiciones soleadas en California
Olvídate de las frías sesiones de fotos en palacio y del rígido saludo real. En Montecito, los Sussex están reescribiendo el guion de la Pascua con sandalias, sol y mucho desorden infantil. Meghan Markle, el príncipe Harry, Archie y Lilibet acaban de pasar un fin de semana festivo relajado pero encantador, ¿y la verdad? Es lo más auténtico que han hecho en años.
Mientras que la familia real británica seguramente estaba sacando el polvo de los hueveros dorados en Windsor, el duque y la duquesa de Sussex hacían lo que mejor saben: crear recuerdos que no vienen acompañados de drama tabloide. Si buscas una reseña rápida de Meghan Markle, Archie y Lilibet en Pascua, aquí está el titular: búsqueda de huevos, barbacoas en el jardín y cero reverencias. Suena a triunfo, ¿no?
Cómo pasaron los Sussex su soleado domingo de Pascua
Amigos de la pareja (de los que sí invitan, no de los que filtran cosas a la prensa) cuentan que el gran día arrancó con los niños corriendo por el jardín. Archie, que ya tiene casi siete años, se tomó muy en serio su papel de hermano mayor y ayudó a Lilibet, de tres, a encontrar los huevos teñidos de colores pastel escondidos bajo los limoneros. Harry, siempre tan bromista, aparentemente escondió algunos huevos demasiado altos, lo que derivó en el clásico "papá, levántame".
Aquí tienes tu guía definitiva de Meghan Markle, Archie y Lilibet para la Pascua si quieres copiar su estilo este fin de semana:
- Olvídate de la ropa formal: Nada de medias ni moños pequeños. Piensa en pantalones de lino y vestidos ligeros. Al parecer, Meghan llevaba un vestido largo beige muy fresco, y los niños usaban algodones pastel a juego.
- El contenido de la cesta importa: Olvida las monedas de chocolate. Sus cestas incluían gomitas de fruta orgánicas, un rompecabezas de madera para Lilibet y un cuaderno de naturaleza para Archie. Muy auténtico, muy encantador.
- Sin horario real: Todo comenzó cuando los niños despertaron, no cuando lo decía un edecán del palacio. El almuerzo fue un buffet informal de verduras a la parrilla y hamburguesitas de cordero.
¿Y para los que se preguntan cómo usar la experiencia de Pascua de Meghan Markle, Archie y Lilibet como inspiración para su propia familia? Fácil: quítate la presión. Un informante comentó que toda la filosofía de Meghan este año fue "pocas expectativas, mucha alegría". Nada de fotos forzadas ni de apariciones en misa fingidas. Solo burbujas en la terraza y Lilibet tratando de robarle una golosina al perro.
Por supuesto, la prensa británica está que se sube por las paredes analizando cada migaja. ¿Tiñeron ellos mismos los huevos? (Probablemente). ¿Hubo una videollamada con el abuelo? (Ni idea, y la verdad, qué bien por ellos). Pero aquí está la cuestión: la única reseña que importa es la de los niños. Al parecer, Archie le dio al día "diez mil estrellas", y Lilibet no ha dejado de cargar con un pequeño conejito de peluche que recibió en su cesta.
Así que mientras los otros royals hacían la caminata anual hacia la iglesia con sombreros a juego, el equipo de Montecito estaba descalzo sobre el pasto. ¿Y saben qué? Eso no es un desaire. Es solo una corona diferente: la hecha de dientes de león y dedos pegajosos. Felices Pascuas de parte de los Sussex, de verdad.