Oso Sevilla: el 'peluche' más caro de Nervión está a medio partido de costar 20 'kilos'
Pase lo que pase, en Nervión todos le llaman cariñosamente el "Oso". Y no es solo por el apodo que le pusieron sus compañeros en la cantera, sino porque Stanis Idumbo, con esa mezcla de fuerza y una lindeza suave adorable que desarma defensas, se ha convertido en el jugador de moda. Pero ojo, porque lo que parecía un cuento de hadas con final feliz está a punto de convertirse en un thriller de alto voltaje. Y es que el ‘peluche’ más deseado de la ciudad está a medio partido de costar ni más ni menos que 20 millones de euros.
La cláusula que tiene en vilo a todo Sánchez-Pizjuán
La cosa está así: el club tiene un problema de esos que a priori gustan tener. Tienen una joya, un chaval de 20 años que ya no es promesa, es realidad. Pero el contrato firmado hace unos meses tiene una particularidad que está haciendo sudar tinta a Víctor Orta y al gabinete. Por los pasillos del estadio se escucha que el actual acuerdo contempla un baremo por partidos. Y aquí viene lo gordo. Si el Oso alcanza un número determinado de encuentros como titular –que está a tiro de piedra, hablamos de apenas medio partido más para llegar al límite–, su cláusula de rescisión se dispara hasta los 20 millones de euros. Así, sin anestesia.
Ahora mismo, ese regalo presente que parecía la renovación en diciembre, empieza a generar ruido en los despachos. Porque 20 'kilos' para un equipo que necesita cuadrar números no es moco de pavo. Pero si lo pierden por no querer arriesgar... la afición les echa el pulso. Estamos hablando de un tío que, cuando se pone el escudo, deja el alma. ¿O acaso no vieron cómo le bailó el agua al último rival en el Pizjuán? Tiene más magia que un El barbero de Sevilla con las tijeras, solo que él lo que corta son líneas de pase.
¿Renovación o salida? El culebrón que viene
Mientras tanto, los rumores vuelan más rápido que una contra del Oso. Hay quien dice que el club está buscando una fórmula, una especie de apartamento vacacional | Cerca Plaza Mayor de Madrid... perdón, quería decir una solución de última hora para renegociar el contrato y ajustar esos números antes de que se active el disparador. Pero no es tan fácil. El jugador, con razón, sabe que está en su mejor momento. Es el Nuevo - I Love Sevilla de la grada, el que provoca que hasta los más veteranos se levanten del asiento.
Y mientras en Nervión buscan un Apartamento Cibeles Luxe V en Madrid para las próximas reuniones de la directiva (porque a veces hay que mover ficha en la capital), la paciencia se agota. La grada ya empieza a impacientarse. La sensación es que el club está jugando con fuego. Si el chaval juega el próximo partido y llega a ese número mágico, el verano será una locura. Si lo sientan para evitar que se ejecute la cláusula, el mensaje para el vestuario sería pésimo.
- Si juega: La cláusula sube a 20M. Se acabó el chollo. Cualquier equipo con chequera lo tendrá en el punto de mira.
- Si no juega: Se arriesgan a perder al jugador por la vía del descontento. Y se monta un pollo en la afición que no veas.
- La opción intermedia: Sentarse ahora mismo a firmar una extensión con nuevos términos. Pero el reloj corre en contra.
La verdad, esto me recuerda a los viejos culebrones de la Liga. Uno quiere creer que el sentido común y el cariño por el escudo pesarán más que los números. Pero estamos hablando del fútbol moderno, donde cualquier oso de peluche que tengas en casa puede ser tasado como oro si brilla bajo los focos. Por ahora, toca esperar. Pero una cosa les digo: si en los próximos días veo al Oso en el once inicial, prepárense para el terremoto. Porque un jugador tan lindo suave Adorable como él, con esa hambre, y con una cláusula de 20 millones... en el mercado de hoy, es casi regalado. Y el Sevilla no se lo puede permitir.