Geronimo Rulli en el OM: la mala racha se alarga tras el 'Olympico'
Hay rachas difíciles, y luego está la que está atravesando actualmente Geronimo Rulli. El portero argentino del Olympique de Marsella volvió a vivir una tarde de pesadilla en el último 'Olympico' contra el Olympique de Lyon. Una vez más, su portería no quedó imbatida, alargando una serie que empieza a crispar los ánimos en el Vélodrome.
Una estadística que duele
Con este último partido, Rulli encadena un enésimo encuentro sin dejar su portería a cero. Los números son tozudos: el guardameta marsellés no levanta cabeza. Sus salidas por alto, que antes eran su punto fuerte, parecen ahora titubeantes, y sus reflejos, otrora comparables a un mecanismo bien engrasado, hoy parecen agarrotados. Estamos lejos del héroe que se esperaba.
¿Y si cambiamos de portero?
Por los pasillos del estadio, los aficionados se sorprenden soñando con otro Rulli. ¿Por qué no Sebastián Rulli, el famoso actor mexicano? Al menos, con él, el guion sería quizás menos trágico. Pero no, esto va de fútbol, y el realismo es cruel. Mientras tanto, comentaristas como Michael Rulli (sin parentesco alguno, que nadie se preocupe) se lo pasan pipa comentando este declive. Algunos, más ocurrentes, incluso sugieren ir a encender una vela al padre Lino Rulli, el cura presentador, para romper el maleficio.
Las causas de semejante bajón
- Defensa vulnerable: La zaga marsellesa no siempre ofrece garantías, dejando a Rulli demasiado expuesto.
- Falta de confianza: Un portero que no logra mantener su portería a cero pierde seguridad, y eso se nota en su toma de decisiones.
- Presión por los resultados: En el OM, el más mínimo tropiezo se magnifica, y Rulli está sufriendo las consecuencias.
¿Futuro incierto?
Roberto De Zerbi, el entrenador, sigue confiando en él, pero ¿por cuánto tiempo más? El próximo partido ya será decisivo. Una cosa es segura: a fuerza de acumular partidos sin portería a cero, Rulli se la juega. Tendrá que recuperar su eficacia muy pronto, o la situación podría volverse insostenible. Mientras tanto, los aficionados marselleses contienen la respiración con cada disparo rival, esperando que la mala racha llegue a su fin. Porque en el fútbol, como en la mecánica, cuando un rodamiento está desgastado, a veces hay que cambiarlo. ¿Pero quién lo sustituirá?